Una carta de alérgenos para tu restaurante, desde tu propia carta
La pregunta siempre llega en el peor momento: viernes noche, local lleno, y el cliente quiere saber si el aliño lleva mostaza. Sin una tabla, tu compañero corre a la cocina, interrumpe al cocinero y vuelve con una respuesta que nadie ha dejado registrada. La noche siguiente empieza la misma escena otra vez.
Una tabla revisada elimina todo esto. No porque sea más rápido que preguntarle al cocinero, sino porque la respuesta se ha fijado bien una vez, y a partir de ahí es la misma para todos. Esta página trata de cómo organizarlo en un local que ya está funcionando.